ÍNTIMA


¿Qué soledad, Dios mío, qué soledad es ésta?
He derrochado en vano mi bondad y cariño,
como quien echa flores a un arroyo que pasa,
he puesto el corazón ante todas mis cosas,como escudo,
 y lo han roto con violencia los golpes,he querido tener una casa en las nubes,donde abrir una puerta, fuese ver una estrella
y el viento se ha llevado las nubes y los astros…
Y sin embargo tengo, como todos, un alma.
¿Qué soledad, Dios mío, qué soledad es ésta?
No encuentro quien me quiera,
 ¿no es cierto que parece una frase tan sólo para la poesía?
Y es la verdad: no encuentro…
Yo he visto la mirada celeste del cariño; 
pero la he visto siempre como se ve una estrella caer sobre la tierra
y que nunca desciende donde estamos nosotros…
He observado caricias que extenuaban dos manos;
y he oído palabras que eran besos con nombre,
como unos pajaritos que iban para otra selva…
Y sin embargo tengo, como todos, un alma.
¿Qué soledad, Dios mío, qué soledad es ésta?
Y la vida se vuela,
 y la paso diciendo lo que dicen:
 - ¡ qué hueco!- 
En silencio me marcho.
La maldad y el desprecio, las vilezas y el odio,
no han sido mis torturas; 
tú, sólo, Indiferencia,cual hij@ de la nada,
 me cerraste la vida con tu puerta de mármol,
 a donde tantas veces como una aldaba inquieta golpeó mi corazón…
Tú, sord@, no sabías lo que yo te decía,y te pusiste el dedo en los labios:
 - Silencio -…
Te pedí: - Deja que entre a la vida. 
Yo busco quien me quiera…- No oías y cerraste la puerta…
Y me he quedado sol@, 
así como esos perros que vagan por las calles, 
rogando con sus ojos humanos,
 que los lleven al calor de un hogar…
Y me he quedado sol@, como una hoja mustia barrid@ por el viento, 
en una primavera....
Y sin embargo tengo, como todos, un alma.
Autor:Pedro Miguel Obligado

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